Menú
- inicio
- Catálogo
- Poesía y Teatro
- Historia y Memorias
- Narrativa y Ensayo
- Bibliotecas de autor
- Ulises
- Revistas
- Autores
- Prensa
- Comunidad
- Nosotros
- Digitalización
Angel Antonio Herrera (1964) concreta y prorroga un recóndito linaje de poeta que cree en la magia salvaje del idioma, bajo la indagación del azar jubiloso, y, por tanto, del cerrado enigma. Esta antología expone más de tres décadas de esta singladura, donde vive la felicidad del lenguaje libre, entre la partitura de lo radical y la legislación de lo invisible. Ha escrito Antonio Lucas que Herrera es “una isla extrema”. Alvaro Pombo agrega: “Se trata de la prosodia aquí, de la elocuencia, del “motus animi continuus”, de Horacio. Se trata de una excelsa virtud de los poetas clásicos como es Herrera”. Diego Doncel nos recuerda que estamos ante “las metáforas de una desobediencia”. Barnatán, en el prólogo, ha visto “atrevidos combates de un creador que se propone siempre un nuevo desafío. Así, el autor puede ufanarse de triunfo tras triunfo en sucesivas y autoimpuestas situaciones conflictivas”. En todo caso, leer a Herrera es convidarse a un incendio, subir a dañadas lejanías, irse a la catástrofe de la belleza, donde la palabra quiere “oler a loco”.
Antología poética de Ángel Antonio Herrera, una de las voces más importantes de su generación.