9 enero 2020

Aniversario Charlie Hebdo

Esta semana se ha cumplido el triste aniversario del atentado terrorista de 2015 contra la revista satírica Charlie Hebdo, en el que murieron doce personas. Seis meses antes del fatídico ataque, uno de los fallecidos, el escritor, periodista y economista Bernard Maris, escribió una reseña sobre Otros Vendrán, que recogimos en la edición la novela de Marina Ginestà. A modo de homenaje, compartimos sus palabras sobre la novela:

Marina Ginestà, la autora de la novela Otros vendrán…, posa en Barcelona en 1936 vestida con un traje de miliciana, el fusil al hombro. Tiene diecisiete años. Es la intérprete del periodista comunista Mikhail Koltsov, pero sus ideas son más cercanas a las de la Confederación Nacional del Trabajo y del POUM. Su abuela, activista feminista, acompañaba a Andreu Nin durante sus mítines. Nin fue secretario de Trotsky y fundador del POUM. Stalin ordenó su asesinato en 1937. Después Stalin también sentenció a Trotsky, utilizando como verdugo a Ramón Mercader, conocido activista de Barcelona y amigo de la joven Marina, quién descubrió mucho más tarde la terrible verdad. Ella misma se siente atraída por los libertarios originarios de Cataluña y Andalucía. En 1977 publica Els Precursors, hoy traducido bajo el título Otros vendrán…, una historia del sindicalismo revolucionario en la Barcelona en los años veinte. Esta novela obtuvo el premio Salvador Seguí. Salvador Seguí, llamado El Noi del Sucre, fue un líder libertario asesinado por las milicias de la patronal en 1923, bautizadas como «Sindicato Libre». De hecho, el protagonista, Miquel Alzina, no es otro que Seguí. Él es el amor de Pilar, con su «mirada de mujer española que se siente una presa deseable, que entiende que es el vaso de agua fresca para el sediento».

Francamente, es una novela un poco irregular, aunque conmovedora, que le deja a uno mudo. La leerán con un nudo en la garganta todos aquellos a quienes los nombres de Seguí, Ascaso, Jover, Sanz, Durruti le toquen la fibra sensible. He aquí la vida cotidiana en Barcelona poco antes de la dictadura de Primo de Rivera. He aquí una conferencia en Madrid donde surge la vieja disputa entre los libertarios: ¿hay que apoyar a la joven revolución bolchevique, que acaba de imponer la «dictadura transitoria», o alejarse de ella, en nombre del ideal antiautoritario? Andreu Nin, Joan Peiró, David Rey, Ángel Pestaña e Hilario Arlandis toman la palabra. He aquí la gran huelga de La Canadença, que proporciona la electricidad en Cataluña. He aquí la cárcel Modelo. En el otro bando, la patronal prepara sus armas. He aquí el «pacto del hambre», un fondo para financiar sobornos y ayudar a las empresas con dificultades, practicar el lock-out, difundir en el país el archivo de los agitadores, y constituir milicias de pistoleros. Se mata cada día. Un guardia civil asesinará a Miquel en una ejecución sumaria. Su padre, el viejo Alzina, concluye: «Aquella imagen de la Revolución que se perfilaba en el horizonte ha retrocedido cada vez que hemos dado un paso adelante… Sin embargo, hay que aguantar. Después de nosotros, otros vendrán». Este es el final de este libro emocionante.

 

Bernard Maris, Charlie-Hebdo,

 13 de agosto de 2014

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