10 mayo 2018

Presentación de obras de Enrique Rodríguez Cepeda en Madrid.

Tendrá lugar el próximo miércoles, 16 de mayo, a las 19:00 h. en la librería Sin Tarima (Madrid).

Presentación de las obras El arte gráfico de Antonio Ayné Esbert y La obra gráfica de Emili Boix, de Enrique Rodríguez Cepeda.

Llevará a cabo la presentación Luis Alberto de Cuenca. 

EL ARTE GRÁFICO DE ANTONIO AYNÉ ESBERT. Aunque hoy en día esté un tanto olvidado, Antonio Ayné Esbert (Barcelona, 1920-Mataró, 1980) es sin duda uno de los grandes del cómic español tras la Guerra Civil.  Prolífico artista gráfico en multitud de publicaciones, Ayné creó algunos de los personajes más populares de los cuarenta y cincuenta (Narizán, Don Triqui, Chispa, el Conejito Atómico, el Profesor Carambola y el Caballero Enmascarado) que no se limitaron a divertir si no que también enseñaron y, a su modo, educaron a las dos primeras generaciones de niños españoles de la difícil posguerra. La ingente obra impresa de Ayné, junto a la de un pequeño puñado de excelentes artistas populares, sentó las bases del dibujo esperpéntico y del tebeo de humor español, llegando su influencia hasta el gran Ibáñez e incluso hasta algunos de los mejores dibujantes de la actualidad.

LA OBRA GRÁFICA DE EMILI BOIX. En los sombríos años cuarenta Barcelona era ya la capital del cómic y el tebeo español gracias a editoriales como Bruguera (sucesora de El Gato Negro), Marco, Ameller o Toray. Fueron ellas las principales responsables de entretener a los niños españoles de la dura posguerra con una infinidad de aventuras gráficas. Enrique Rodríguez Cepeda (Palencia, 1939) historia y documenta en este libro la riquísima y poco conocida labor de uno de los grandes de estos años de hierro: Emili Boix, prolífico y exitoso dibujante y creador de historia en docenas de cabeceras de los años cuarenta y cincuenta, aunque sus inicios fueron muy anteriores, Hipo, Monito y Fifi, Cartapacio y Seguidilla, Pingo, Tongo y Pilongo o Garbancito, fueron algunos de los más recordados personajes que creó y que fascinaron, divirtieron e incluso, a su modo, educaron a un par de generaciones. Así, gracias a su dinámica perspectiva del dibujo y a sus simpáticas y graciosas creaciones podemos reconocerle hoy como un clásico del tebeo español.